¿Cómo encuentras apoyo espiritual cuando no tienes ni idea de por dónde empezar?
No con un método, sino con una decisión y algo de calma. Jacqueline Le Saunier describe su punto de inflexión como la decisión de seguir lo que sentía verdadero para ella, mucho antes de saber cómo se vería eso en la práctica.
La pregunta suena demasiado vaga para responderla, y por eso la mayoría de las guías se la saltan y empiezan un paso después, con un método ya elegido. Ese paso que se saltan es justo donde está la mayoría de la gente.
Empieza por una decisión, no por un método
Jacqueline Le Saunier describe el punto de inflexión de su vida como la decisión de vivir según lo que sentía verdadero para ella, antes de tener idea de cómo funcionaría eso en la práctica. Deja claro que esa decisión no la volvió iluminada ni coherente. Lo que hizo fue marcar una dirección, y a partir de ahí siguió preguntándose, en situaciones cotidianas: ¿qué siento de verdad aquí?, ¿qué es verdad para mí aquí? Reconoce con honestidad que eso requirió, en paralelo, años de trabajo en su autoestima.
Silencio, en una versión más sencilla de lo que esperas
La palabra meditación echa para atrás a mucha gente, y Le Saunier la amplía a propósito: sacar a pasear al perro cuenta, tumbarse en la cama sin hacer nada cuenta. No hacer absolutamente nada, sin la intención de conseguir algo con ello, es lo que la mayoría de los adultos ha desaprendido. Lo que plantea es que un minuto o dos así cambian lo que eres capaz de oír, y que programarlo como una práctica a menudo lo echa a perder.
Sylvia Leifheit dice lo mismo desde el otro lado. El primer paso no es la información, es la calma. No porque la calma aporte respuestas, sino porque todo lo demás hace tanto ruido que tapa la señal más silenciosa.
Hazte cargo de la elección, también de la fácil
Le Saunier defiende asumir la responsabilidad incluso cuando eliges el camino más fácil. Si intuyes qué dirección sería la adecuada para ti y decides conscientemente no tomarla por ahora, porque no tienes la capacidad o no es el momento, has tomado una decisión real. Es una posición muy distinta de decirte que no tenías opción. La primera deja esa dirección disponible para más adelante. La segunda se la entrega a otra persona para poder culparla.
Ideas clave
- No necesitas identificar la modalidad correcta antes de empezar.
- Decidir buscar ya es el primer paso, aunque no tengas un plan.
- La calma sin objetivo funciona mejor que la calma convertida en tarea.
- Elegir conscientemente el camino fácil deja abierto el difícil para más adelante.
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