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¿Qué protege a quienes trabajan en profesiones de ayuda de quemarse con el dolor ajeno?

El volumen de trabajo, la capacidad de procesar lo que recibes y la habilidad de notar tus propios detonantes. Voggenhuber dejó las sesiones individuales tras años de consultas diarias con padres en duelo, y cuenta que notó que se estaba volviendo emocionalmente más distante.

Quien trabaja de cerca con el duelo, el trauma o las crisis acaba topándose con el mismo problema: el trabajo tiene sentido y, aun así, deja huella.

Lo que se fue acumulando

Pascal Voggenhuber dejó las sesiones individuales cuando su lista de espera llegó a ocho años y atendía a cuatro o cinco clientes al día. A medida que se hizo más conocido, el tipo de casos había cambiado. Nadie espera varios años una cita porque un abuelo haya muerto de viejo. Lo que quedaba eran los casos más duros: muertes violentas y muertes que nunca se aclararon. También trabajó dos años y medio con la policía, lo que implicaba estar presente en persona en los lugares de los hechos.

Habla de semanas en las que todos sus clientes eran padres cuyo hijo había muerto, y de la presión de saber lo que habían invertido para llegar hasta él: viajaban desde otros países y pagaban en viaje y hotel mucho más que por la propia sesión. Su conclusión fue tajante: aquello ya no era sano para él.

La señal de alarma fue silenciosa

No se quemó de forma dramática. Notó que se estaba volviendo emocionalmente más distante. Es una señal más callada que el agotamiento y mucho más fácil de justificar como profesionalidad.

El volumen lo cambia todo

Él lo distingue así: una persona estable lleva bien un trabajo ocasional. Un trabajo diario de alta intensidad exige un método explícito para procesar lo que absorbes; si no, se va acumulando sin procesar.

Lo tuyo no se queda al margen

Describe lo que se le exige a cualquiera que haga este trabajo: conocer tus propios patrones lo bastante bien como para notar en el momento cuándo algo te está activando, e idealmente haberlos trabajado antes. Alguien celoso por naturaleza no puede leer una relación de forma neutral. El patrón seguirá arrastrando la percepción hacia sí mismo.

Traza el paralelismo con la psicología y con esa observación tan conocida de que los terapeutas suelen necesitar, a su vez, un terapeuta. Su razonamiento es que el subconsciente no distingue de quién son los problemas de los que se habla. Siete horas al día dedicadas a enfermedades y rupturas de pareja entran en el campo, sea de quien sea la vida de la que se trata.

Ideas clave

  • Vigila si crece la distancia emocional, no solo el agotamiento.
  • Pon un tope al volumen antes de que la carga de casos te lo ponga a ti.
  • Ten una forma explícita de procesar lo que absorbes.
  • Conoce tus propios patrones lo bastante bien como para detectarlos en plena sesión.

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