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¿Cuánto dura realmente una formación seria como médium?

Años, no fines de semana. Pascal Voggenhuber se formó durante más de ocho años en la tradición espiritualista inglesa, y sus propios cursos duran entre cinco y siete años. Un certificado de fin de semana es una introducción, no una competencia.

El mercado ofrece formaciones espirituales de casi cualquier duración: un taller de fin de semana, un intensivo de dos semanas, un certificado tras un curso corto. Quien compara estas opciones necesita un punto de referencia sobre lo que implica de verdad una formación seria.

Ocho años, y luego de cinco a siete para sus alumnos

Pascal Voggenhuber se formó en la tradición espiritualista inglesa clásica, con una etapa en Inglaterra incluida. Su formación duró más de ocho años. Los cursos que impartió después duran entre cinco y siete. Él mismo los contrapone a los cursos de dos o tres semanas y deja claro que la diferencia no es de marketing.

Método, repetición, selección

Parte de la diferencia está en el método. En la tradición inglesa que conoció, los alumnos no recibían apuntes ni cuadernos de trabajo. Todo lo tenían que elaborar y poner por escrito ellos mismos. Cuando empezó a enseñar en Suiza, los alumnos le preguntaron enseguida dónde estaba el material impreso. Para él, la verdadera brecha está en la mentalidad de fondo: en una cultura se esperaba que el alumno invirtiera mucho en su propio desarrollo; en la otra, que la cuota del curso garantizara un resultado para el último día.

Otra parte es la repetición. Un solo ejercicio podía practicarse durante años. Su argumento es que en un seminario de fin de semana un ejercicio solo se hace una o dos veces, y después los participantes concluyen que no son capaces. Su respuesta: simplemente no lo han hecho suficientes veces todavía.

Y otra parte es la selección. En el entorno en el que se formó, el acceso no era libre. Tenías que conocer a alguien que ya estuviera en un círculo, te dejaban observar y te evaluaban antes de permitirte continuar. Lo compara con una escuela de arte dramático, donde cientos de personas se presentan a las pruebas para un puñado de plazas. Reconoce que eso ha cambiado, que hoy cualquiera puede reservar un curso, y ve un valor real en esa apertura. Pero no finge que ambos caminos lleven a la misma profundidad.

El criterio que valora por encima de todo

Al elegir alumnos, no se fijaba sobre todo en el talento. Se fijaba en la estabilidad psicológica. Alguien muy emocional, dice, se rompe con este trabajo. Y esa es una pregunta de selección que ninguna duración de curso puede sustituir.

Ideas clave

  • Pregunta cuánto dura el programa y qué parte es práctica repetida.
  • Pregunta si la escuela hace algún tipo de selección de candidatos.
  • Toma los cursos cortos como una introducción, no como una formación.
  • Según el criterio del propio maestro, la estabilidad importa más que el talento.

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